The Web

¿No estás en internet?

Bueno, antes que nada, habría que asegurarse. Es cuestión de buscar tu nombre, o el de tu empresa, en Google. Quizás no haya ningún resultado. O quizás sí, y no necesariamente contenidos generados por tí. Es posible que algún cliente, algún proveedor, algún amigo… te haya mencionado. Son las cosas de la denominada “web 2.0″, una tecnología cuya principal ventaja es que hace sencillo que cualquiera pueda colgar contenidos en internet.

Pero la cuestión es… ¿por qué no estás tú, de forma consciente y voluntaria, en internet? ¿Por qué no tienes un pequeño sitio web? Nadie puede decir, a día de hoy, que sea una cuestión de dinero. Existen decenas de alternativas de bajo coste, o directamente gratuitas, para publicar contenido en internet. Tampoco se puede decir “es que es muy difícil”; precisamente esta “web 2.0″ lo que permite es que cualquiera que sepa usar un ordenador (un navegador de internet + un procesador de textos) puede escribir lo que quiera, pulsar un botón… y ya está. Tampoco el “no tengo tiempo” es una buena excusa: el proceso para crear un modesto sitio de internet puede llevar apenas unos minutos, menos de lo que tardamos en tomarnos un café.

“Es que mis clientes no están en internet”. Acabáramos. ¿Estás seguro de eso? Con unos niveles de penetración de internet tanto en las empresas como en los hogares como los que vamos teniendo en nuestro entorno… ¿cómo puedes estar tan seguro de que tus clientes “no están en internet”? Hace diez años podía ser algo más razonable. Pero ahora, decir que “no están en internet” suena tan raro como decir que “no están en el teléfono”.

Poner una modesta “pica en internet” es sencillo, rápido y barato. A partir de ahí, se puede complicar y adaptar, claro. Desde una sencilla página estática a generación de contenidos o plataforma de comercio electrónico. Ahí sí que será necesario plantearse el “para qué”, porque el tiempo, el esfuerzo y el dinero necesarios hace que se convierta en una verdadera inversión que tendrá sentido en la medida en que tenga un retorno. Pero la mera presencia en internet es casi una inversión cero, ante la cual el más mínimo retorno (un cliente pontencial que nos encuentra, el refuerzo de la imagen corporativa, etc.) la convierte en algo rentable.

Así que… ¿por qué no estás en internet?

Foto | John Karakatsanis

Entradas relacionadas