Lupa

El otro día comentaba con Juan Luis Polo, máximo responsable de la agencia Territorio Creativo, el proceso que le ha llevado a incorporar a su equipo, en los últimos meses a dos personas. Nada raro, salvo por la característica que comparten estas dos personas: ambas tienen una destacada presencia online a través de blogs, twitters y demás herramientas “dospuntocero”.

¿Por qué me parece reseñable este tema? Por el cambio que supone en el proceso de reclutamiento y selección el hecho de tener a unos candidatos con semejante nivel de exposición. Antes (y también ahora para la mayoría de los casos) toda la información que se tiene acerca de un candidato potencial es el curriculum que nos envía y las dos o tres entrevistas que podamos tener con él. Con suerte, podemos comprobar alguna referencia o incluso, en los casos más extremos (pero reales) contratar los servicios de algún especialista en investigación (llamemosle detective privado) para completar el perfil.

En estos casos, en cambio, el problema no viene por falta de información, sino más bien por exceso. Los candidatos son personas que muestran sus actividades, sus intereses, sus opiniones, sus reacciones… de forma pública, permitiendo a sus potenciales empleadores (o socios, o cualquier otra fórmula de relación) hacerse una idea muy definida de cómo son y cómo pueden llegar a funcionar en un equipo de trabajo. Por supuesto, todos estos datos no hacen innecesarios los elementos más tradicionales del proceso, pero sin duda aportan un gran volumen de información adicional, con matices imposibles de detectar en un curriculum o una entrevista.

¿Esto es bueno o malo? Desde luego, desde mi punto de vista es buenísimo. Toda la información sobre alguien que existe en internet ayuda a conocer mucho mejor a las personas. Personalmente pienso que cuanto más sepa un empleador sobre mí, mejor será la decisión que tome respecto a mi futuro: quiero que me contraten por lo que soy (virtudes y defectos) y no por una fachada que al cabo de tres semanas se descubre inconsistente.

Ah, por cierto, exactamente igual que sucede a la inversa: yo quiero disponer de cuanta más información mejor de mi futuro empleador (más allá de su agarrotado mensaje institucional) para decidir, porque si trabajo con alguien que luego no es lo que aparentaba ser, va a ser una pérdida de tiempo y un fracaso.

Más información equivale a mejores decisiones.

Foto | rosewoodpics

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