Reloj despertador antiguo

Llego vía Loogic a un artículo de Pymecrunch sobre cómo extender la presencia web de una empresa al estilo 2.0. En él se mencionan algunas estrategias: tener un blog corporativo, un canal en twitter, perfiles empresariales en redes sociales, un canal de youtube… en definitiva, recomiendan hacer uso de cuanta herramienta “dospuntocero” se nos ocurra.

Y sin embargo… hay una trampa que no comentan en el artículo. ¿Cuánto cuesta todo eso? Hay dos noticias, una buena, y otra mala. La buena es que no cuesta dinero (al menos no directamente). Cualquiera de estas estrategias se puede poner en marcha de forma prácticamente gratuita. La mala noticia es que sí que cuesta, y mucho; no en dinero, sino en esfuerzo y dedicación.

La utilización de herramientas dospuntocero incrementa dramáticamente la dedicación necesaria para alcanzar un cierto éxito. Ninguna de estas estrategias funciona simplemente “creando” los canales. Para empezar, esos canales hay que alimentarlos de forma habitual: hay que crear contenido para el blog, hay que hacer videos para el youtube… si no, son canales muertos. Pero además, hay que dedicar mucho tiempo a gestionar la relación con los usuarios de dichas herramientas. La web dospuntocero va de relaciones entre personas, de interacción. Nada que se pueda delegar en un “sistema automático”. Exije que haya personas al otro lado, personas que respondan.

Así que antes de decidir lanzarse a cazar las (por otra parte para mí indudables) ventajas de esta nueva forma de entender la presencia online, hay que preguntarse… ¿estoy dispuesto a dedicar el tiempo y los recursos necesarios para, de forma sostenida en el tiempo, atender estas relaciones?

Alguien dijo alguna vez que “lo dospuntocero no escala”. Es una actividad intensiva en dedicación personal. Tenlo en cuenta antes de echarte en sus brazos.

Foto | Laffy4k

Entradas relacionadas