21 dAmerica/Chicago Julio, 2008
La exigencia a las empresas pequeñas

Una de las cosas que ha permitido el mundo digital es que las empresas pequeñas tengan a su alcance herramientas para equilibrar, en cierta medida, sus posibilidades de competir con otras empresas más grandes. Gracias a internet, las empresas tienen una red de distribución global, un medio de comunicación capaz de llegar a todos los rincones del mundo, la posibilidad de ser vistas en un mismo escenario que otras empresas más grandes… sin que eso suponga disponer de unos presupuestos gigantescos.
Oportunidad de competir. Porque se sigue tratando de lo mismo, de competir. De lograr el favor de los clientes. Y para ello, las empresas pequeñas tienen que hacerlo igual de bien que las grandes, o incluso mejor aprovechando de las ventajas inherentes de ser pequeñas.
Lo que nunca puede una empresa pequeña es poner como excusa su tamaño para no hacer las cosas bien. Simplemente, al cliente le importa un pimiento. Lo contaba Seth Godin en un post de hace unos días: “Si tu pequeña empresa no puede proporcionar una mejor experiencia (en áreas que importen a la gente) que una grande… ¿por qué iba a querer nadie hacer negocios contigo?”
Como decía Deng Xiaoping, “no importa si el gato es blanco o negro, lo importante es que cace ratones“. Así que, empresas pequeñas, el mundo digital os (nos) ha permitido entrar a jugar en una Liga que antes estaba fuera de nuestro alcance. Pero una vez dentro, hay que batirse el cobre con las empresas grandes. El objetivo; ser tan buenos, o mejores, que ellas.
Foto | Fran-cis-ca


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