Señalar

La semana pasada hice una presentación sobre “Blogs y Empresas” en Avilés. Al finalizar, uno de los asistentes hizo una pregunta directa a la línea de flotación. “Vale, muy bonito todo lo que cuentas pero… ¿quién va a llevar esto dentro de las empresas? ¿Se puede subcontratar? ¿O habrá un “jefe de blogs”? ¿O lo hace el gerente, como si no tuviera nada más que hacer?”

Lo que refleja esta intervención son varias percepciones:

  • “Muy bonito todo lo que cuentas”. El concepto gusta, se percibe como positivo. Es decir, que si fuera gratis, todo el mundo estaría encantado de tener blogs, y social media, y lo que fuera.
  • “¿Quién va a llevar esto dentro de las empresas?”. Se dan cuenta de que todo esto cuesta tiempo y esfuerzo. Pues sí, ya lo dije hace unas semanas, ser dospuntocero cuesta un huevo.
  • “¿Se puede subcontratar?”. La idea de la subcontratación da a entender que, en el fondo, no se ha entendido del todo la idea. Si se trata de que la empresa tenga una voz propia, que establezca relaciones fuertes casi a nivel individual con otras personas… ¿cabe la subcontratación? Sí, es verdad que algunas labores relacionadas se pueden subcontratar, pero en esencia esto no es una cosa por la que puedes pagar y, simplemente, olvidarte. Si no te involucras, todo queda en fachada.
  • “¿Habrá un jefe de blogs?”. El tono pretendía plantear la cuestión como algo casi risible, eso de tener a una persona dedicada a estas labores. Lo cierto es que en algunos sitios ya existe. Pero aunque no exista un puesto como tal, la idea de asignar responsabilidades (y recursos) a una persona para que coordine la actividad de la empresa en este área no sólo no es implanteable, sino que tiene todo el sentido del mundo si no se quiere tener iniciativas dispersas, incoherentes e inconstantes.
  • “…como si no tuviera nada más que hacer”. Aquí lo que subyace es la poca importancia relativa que se le concede a esta nueva forma de comunicación. Obviamente, un gerente, y cualquier otra persona de la organización, tiene muchas cosas que hacer. La cuestión es entender que estas tareas no son un pasarratos, una pérdida de tiempo, sino que tienen potencial para contribuir al desarrollo de la actividad y que como tal merecen un hueco dentro de la agenda de cualquiera, incluído el gerente. ¿O acaso el gerente no se va a comer con clientes, no va a eventos a representar institucionalmente a la empresa, etc? Comunicarse, vender imagen, liderar una cultura, permanecer atento a la evolución del mercado y del entorno…

En definitiva, éstas son algunas de las reticencias existentes cuando las personas se acercan a estos conceptos, y son puntos que hay que abordar cuando planteemos nuestros argumentarios.

Foto | Chris Owens

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