Jesús Encinar cuenta una experiencia en una presentación de vinos, en la que los propios bodegueros compartían mesa y mantel con los invitados y les explicaban las características de su vino mientras lo degustaban, y concluye.

En una época en que la publicidad tradicional cada vez es más irrelevante este tipo de actos y las conversaciones que generan son quizá una de las maneras más directas y memorables de hacer marca.

La cercanía, el impacto personal. Es curioso que, con la difusión generalizada de la tecnología, la comunicación esté volviendo a sus orígenes del persona a persona.

Entradas relacionadas