9 de Diciembre, 2008
Web 2.0, ¿un problema de dinero?
El otro día, gracias a Luis, encontré esta presentación. Empecé a verla y me iba gustando: la explicación de las diferencias entre web 1.0 y web 2.0, y la representación gráfica de la explosión en la generación de contenidos acaecida en los últimos 4 años.
Pero luego aparecen cosas que ya no comparto, o que directamente no entiendo:
- Página 6: la promesa definitiva. Plantean la web 2.0 como si fuera una especie de maná caído del cielo, la solución a todos los problemas, una panacea universal. Textualmente, gracias a la web 2.0, las mentes creativas del mundo serán liberadas, y con ello se solucionarán los problemas, se maximizará el progreso, se producirá una explosión de riqueza y se generará una civilización “centrada en la mente”. ¿Mande? No tengo dudas de que las posibilidades de generación, difusión e intercambio de conocimientos que ofrecen las herramientas de la “web 2.0″ es algo intrínsecamente bueno, pero de ahí a convertirse en la solución a todos los problemas del mundo… hay un trecho enorme.
- Página 7: el problema es que sólo el 0,01% consigue vivir de los contenidos que genera. Lo cual seguramente es verdad, pero… ¿desde cuándo eso es un problema? ¿Quién ha dicho que el objetivo es vivir de los contenidos? Plantearlo todo desde una perspectiva mercantilista (”yo genero contenidos para conseguir dinero”) es tremendamente miope, y no se ajusta a las intenciones y expectativas de la inmensa mayoría de los usuarios de este tipo de herramientas, quienes básicamente buscan poder expresarse y compartir sus aficiones, inquietudes… con otros como ellos. Por lo tanto, a partir de ahí el razonamiento de la presentación empieza a hacer aguas. La web 2.0 no es una cuestión de beneficios y de dinero para el 99% de los usuarios.
- Página 9: los gestores de los servicios web se quedan con los beneficios y no los comparten con los usuarios. Sí, pero no. Es verdad que en general los modelos de negocio (si los hay) se basan en esa premisa: tú, usuario, dame tu contenido que yo lo rentabilizo y me lo quedo. Pero hay dos factores que matizan en gran medida esta afirmación: el primero, que es un tanto atrevido afirmar que todos estos servicios son rentables (y que sus dueños se quedan con los beneficios). La mayoría de ellos tienen unos costes inmensos (derivados del mantenimiento de la plataforma), y modelos de generación de ingresos todavía por demostrarse como eficaces. Y segundo, ya son varios los modelos de negocio que establecen un factor de distribución de beneficios con los que generan el contenido; una consecuencia lógica de un mercado en competencia donde el factor escaso son los usuarios. En definitiva, que un panorama como el insinuado (con negocios 2.0 que generan ingentes beneficios que van directamente a los bolsillos de sus dueños sin que los usuarios vean un duro) no es, a día de hoy, realista.
- Páginas 11, 12 y 13: Web 3.0, la solución mágica. Partiendo de las premisas anteriores, se plantea que hay que crear “plataformas de negocios automatizadas” que permitan a los usuarios generar ingresos y quedárselos ellos (sin intermediarios), y sistemas de creación de contenidos que mejoren la velocidad a la que se crean esos contenidos, el tráfico que generan y los beneficios que se obtienen. Así, todo el mundo podrá vivir de los contenidos que genera. Fácil, ¿no? Por supuesto, ni media palabra de cómo se hace eso.
Al final, hay dos cosas principales que fallan en toda esta argumentación:
- Pensar que es todo una cuestión de dinero. Como ya he dicho antes, creo que no es así para el 99% de los usuarios: comparten lo que les apetece sin pensar en que quieren recibir algo a cambio. Ni lo esperan, ni les importa demasiado, ni compartirían más y mejor si alguien les pagase.
- La oferta y la demanda: la web 2.0 lo que ha traído es una explosión de proporciones gigantescas en la oferta de contenidos. No sólo hay muchos más creadores de contenidos (utilizando además todos los medios a su alcance: texto, imagen, video, audio, etc.), sino que todos ellos confluyen en un mismo lugar: la pantalla del ordenador. Todos a un click de distancia. Pero por otro lado, la demanda no ha crecido en las mismas proporciones (ni en órdenes de magnitud asimilables). Y no hace falta ser un genio de la economía para saber que, si crece la oferta y la demanda permanece igual, la consecuencia es una caída de los precios. Así de simple. Por cada alternativa de pago hay 100 alternativas gratuitas. Y la publicidad es la misma a repartir entre mucha más gente.
Por lo tanto, es directamente imposible conseguir un escenario en el que todos los creadores de contenidos consigan unos beneficios económicos relevantes y consistentes en el tiempo. Eso implicaría que hay un origen ilimitado de fondos, millones de personas más deseando pagar por los contenidos, o millones de anunciantes más queriendo publicitarse. Algo que, directamente, no es verdad. El dinero es básicamente el mismo, a repartir entre muchísimos más.


2 comentarios
A la de que no todo es cuestión de dinero añadiría el que muchos usuarios y participantes en la web 2.0 no vean con agrado a la minoría que escribe mezclando sus opiniones personales con sus intereses económicos (o que transmiten esa percepción, por mucho que la nieguen).
[...] Raúl Hernández Gonzáles escribió una crítica en su blog. En ésta cita textualmente lo que se dice la presentación [...]