Llego al caso de Obadiah Parker gracias a los amigos de Lo dudo mucho. Un grupito de Arizona liderado por Mat Weddle (el barbudo del video) que un buen día graba y cuelga en youtube una versión que hacen del Hey Ya! de Outkast. Poco a poco la canción gusta, se va corriendo la voz y llega a tener una repercusión insospechada como él mismo nos cuenta en el video.

Pensaba el hombre que, con esa visibilidad, las cosas caerían por su propio peso: un contrato con una discográfica, giras como teloneros de grupos famosos… pero nada de eso sucedió. Sólo el apoyo de más y más personas que le escribían para decirle lo mucho que les había gustado la canción y cuánto deseaban escuchar más, y preguntándole qué podían hacer para ayudarle.

Así que ni corto ni perezoso, ha decidido embarcarse en la producción independiente de su primer disco. Necesita 35.000 dólares, y ha pensado en pedir ayuda a todos esos fans. ¿Así, sin más? No, ofreciéndoles a cambio la posibilidad de darse de alta en una comunidad desde la que poder hacer un seguimiento del proceso de grabación del disco, un making of en tiempo real e interactivo.

¿Conseguirá atraer la atención y sobre todo el dinero que necesita? Porque todos sabemos que no es lo mismo decir “me gusta” que “pagaré por ello”. Sin embargo, el planteamiento es de libro: contenido de calidad, y la utilización de los medios tecnológicos a su alcance (a los de cualquiera) para catalizar a su comunidad de seguidores e involucrarse de forma directa con ellos. Para liderar a su “tribu”, que diría Seth Godin.

Una demostración de lo que se puede llegar a hacer en este nuevo mundo de internet. Aunque no tenemos que irnos tan lejos: recientemente en España hemos podido ver el alumbramiento del fenómeno Malviviendo sobre la misma base. Un contenido de calidad, que motiva a los que lo ven a recomendárselo a sus amigos. Visibilidad, atención, e intentos de monetizarlo a través de la comunidad.

¿Es un modelo que funciona? Al menos, por intentarlo, que no quede

Entradas relacionadas