15 de Diciembre, 2008
No confío en tu blog corporativo
Todo empezó con un estudio de Forrester en el que dicen que el público confía menos en los blogs corporativos que en otros canales. La noticia ha sido ampliamente comentada (me ha gustado especialmente la visión de Eduardo en eTC, en esta entrada y en ésta), aunque no me resisto a aportar mi punto de vista.
Normal. ¿Cómo van a confiar en los blogs corporativos? No hay más que darse una vuelta por los blogs habituales de las empresas y ver qué nos encontramos: contenidos asépticos, lenguaje impersonal, selección de temas discutibles (mucho autobombo, mucho contenido irrelevante, poca crítica, cero atención a los temas “de actualidad” levantados en otros sitios), poca o nula participación en comentarios (eso donde se permite hacer comentarios), pocos canales de comunicación con los lectores, pocas o ninguna referencias externas que enriquezcan el contenido (y de enlazar a la competencia ni hablamos)… Es decir, que lo único que tienen esas webs de “blog” es una determinada estructura formal. Porque de lo demás, ni rastro. O sea, que es lo de siempre (mensaje interesado, controlado, unidireccional…) pero con otro formato. Los mismos perros con distinto collar.
¿Confianza, dices? Hombre, qué esperabas. No sólo me das más de lo mismo, sino que encima intentas hacer de “coleguita”.
La confianza cuesta mucho ganarla, es un trabajo que requiere esfuerzo y tiempo. ¿O alguien se pensaba que, por el mero hecho de utilizar la palabra “blog” para escupir sus mensajes ya estaba todo hecho? Es evidente que muchos lo han pensado así, y ahora son los que se llevan las manos a la cabeza diciendo “¿Véis? Esto no funciona, nos habéis vendido una moto”. Y le echan la culpa al “blog”.
Ya lo digo cuando hablo de revolución 2.0:
Y no, no es una cuestión de tecnología. Utilizar herramientas 2.0 no te convierte en 2.0. Es una cuestión de valores, de actitudes. Hay que comprender que el entorno está cambiando, y que hay que comportarse de forma diferente. Si nos quedamos simplemente en la tecnología, seremos como la mona que se viste de seda… que mona se queda. Y todo el mundo se dará cuenta.


No hay comentarios