Juego de cartas

En la charla de Javier Godoy que reseñaba ayer ya anticipaba que uno de los conceptos que más me gustó fue el de “social objects”, “objetos sociales”.

El concepto, aunque tiene sus bases en la antropología y la sociología ha sido traído al mundo de las “redes sociales en internet” por Hugh McLeod, que ha hablado repetidamente sobre el concepto.

¿A qué llama McLeod “social object”? Para él, “es la razón por la que dos personas hablan entre ellas, en vez de hablar con algún otro“. Partiendo del hecho de que somos animales sociales, y que nos gusta socializar, lo cierto es que necesitamos una “excusa” para hacerlo. Y a esa “excusa” es a lo que se denomina objeto social.

Y, como bien decía Javier en su charla, es un concepto clave para la formación de comunidades online. Las redes sociales se forman en torno a objetos sociales, y no al revés. Es decir, primero tiene que existir la “excusa”, el motivo común que nos lleva a socializar, y posteriormente los individuos se irán congregando entorno a dicho motivo.

Si queremos que hablen de nuestra empresa, de nuestros productos… tenemos que encontrar la forma de adherirnos a un objeto social: o bien convertimos nuestra empresa, nuestra marca o nuestro producto… en uno (de forma que la gente hable de ello por sí mismo) o bien tendremos que vincularnos a algún objeto social alrededor del cual se esté generando la relación entre los individuos a los que queremos alcanzar.

¿Ejemplos? Pensemos en el iPhone de Apple, y todas las conversaciones que ha generado por sí mismo: sus funcionalidades, sus aplicaciones, sus usos… como ejemplo de producto=objeto social. O pensemos en cómo Heineken (un producto del que es difícil hablar por sí mismo: es una cerveza, y no hay mucho más) se ha vinculado a un determinado estilo de música (el objeto social que congrega a su público objetivo) para formar parte de la conversación.

O somos un objeto social, o nos acercamos a uno. Pero es la única forma de que entremos entre los temas de conversación de los usuarios, y por lo tanto podamos entrar en la rueda del “boca a oreja” que es la esencia del nuevo marketing.

Foto | marcusrg

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