10 de Febrero, 2009
Si Gutenberg levantara la cabeza

Siempre que hablo de revolución 2.0 siento un poco de apuro. ¿No estaré usando un término demasiado “fuerte” para caracterizar este fenómeno? ¿No suena a vendemotos? ¿No se ha malusado cientos de veces antes?
Sin embargo, un día me dio por acordarme de Gutenberg, el inventor de la imprenta. Gutenberg inventó un gran armatoste que servía para reproducir textos, para lo cual debía dedicar largo tiempo a colocar los tipos móviles y generar las páginas una por una. El resultado eran cientos de páginas que había que seleccionar y ordenar hasta conformar un libro que, posteriormente, había que distribuir uno por uno hasta su destino.
Se considera que el invento de Gutenberg fue una de las grandes revoluciones de la Historia porque “La imprenta, consecuencia de la aplicación de esta técnica, provocó grandes cambios en la forma de vivir de los pueblos y supuso una ruptura con todas las épocas anteriores. Contribuyó al desarrollo de un mayor individualismo, del racionalismo, y de la investigación científica. [...] Con la imprenta se rompe el monopolio de la reproducción de textos en manos de la Iglesia que, junto con artesanos y tenedores de libros, controlaban la industria, y apareció la figura del autor. La imprenta originó una sociedad nueva, en la que los súbditos iban a pasar, poco a poco, a ser ciudadanos.“.
Pienso en Gutenberg y miro a mi alrededor. Gracias al desarrollo de la tecnología, cualquiera puede hoy crear y reproducir no sólo texto, sino también video, audio, imágenes. No necesita un gigantesco y caro dispositivo, sino que un ordenador, incluso un móvil, le sirve para hacerlo. Nada de un proceso largo y laborioso, sino que en unos cuantos clicks lo tiene preparado. Y el resultado no son unos objetos físicos que hay que distribuir, sino que se pone a disposición automáticamente de, virtualmente, todo el mundo.
Es como si cada uno tuviésemos en nuestras manos una pequeña imprenta que nos permitiese poner de forma fácil, barata e inmediata contenido multimedia a disposición de cualquier otra persona del planeta. Y digo yo, si lo de Gutenberg fue una revolución que cambió el mundo… ¿cómo llamamos a esto?


1 comentario
[...] que la última referencia histórica es de mi cosecha. Quiero recordar que no siempre hubo libros impresos. No obstante, no se impuso el pago de un canon, ni se prohibió la circulación mundial, para [...]