3 de Marzo, 2009
La cultura empresarial en entornos distribuidos

Hace ya casi cuatro años leí un artículo en Worldatwork que me pareció interesante: “Making the most of virtual working“, firmado por Nidhi Verma (ver en pdf).
El caso es que hace un par de semanas me volvió a la cabeza este artículo. Fue a raiz de una conversación que me hizo pensar en lo importante que es trasmitir una cultura empresarial, y lo difícil que es hacerlo en un entorno distribuido. Porque cuando uno trabaja codo con codo con otras personas, compartiendo espacio y tiempo, hay procesos que se desarrollan de forma natural: comunicación, relaciones interpersonales, transmisión de conocimiento, establecimiento de lazos informales, flujos de comunicación… y todo ello contribuye a la formación de la organización informal que es la que hace funcionar a la mayoría de las empresas por encima de declaraciones altisonantes de valores, circulares, organigramas, procedimientos y demás elementos de la organización formal.
Todos éstos son elementos susceptibles de ser gestionados, claro, pero la propia interacción entre personas hace que exista un campo abonado para que dicha gestión resulte productiva e incluso, en muchos casos, se produzcan resultados positivos sin que medie gestión ninguna.
Sin embargo, trabajando a distancia, las condiciones son más difíciles. No hay máquina de café en la que charlar un rato de cualquier cosa, no puedes alzar la vista para ver cómo otras personas actúan, hay mucha menos información para contextualizar mensajes (el célebre lenguaje no verbal), menos oportunidad de aprender “viendo cómo otros hacen”… Este déficit, por lo tanto, hay que compensarlo con una gestión más activa, con un extra de dedicación a la comunicación y al fortalecimiento de las relaciones interpersonales.
La tecnología, y más en los últimos años, nos ofrece herramientas muy interesantes para facilitar esas acciones. Pero sobre todo, y más importante, es necesaria una voluntad consciente (especialmente por parte de quienes gestionan los equipos) de cuidar esos aspectos. Porque si simplemente nos dedicamos a “nuestras tareas” resultará muy difícil que florezcan por generación espontánea cosas como la implicación, la cohesión, el flujo natural de información, la complicidad o la identificación con un proyecto.
Foto | Detlef Schobert


1 comentario
[...] que estaba, lo he aprovechado para una reflexión sobre la cultura empresarial en entornos distribuídos (que era el tema de la conversación que me hizo acordarme de él). Pero no deja de fascinarme esa [...]