Hace no mucho, me contactaba un cliente interesado en definir una estrategia de presencia en Social Media. Estupendo, cómo no, yo encantado. Nos reunimos para tener una primera aproximación a su negocio, su situación actual, sus expectativas. Y, en un momento determinado, se me encendieron las alarmas. Fue cuando dijo que buscaba resultados “a medio y largo plazo” (bien), pero también “a corto plazo”. Es decir, quería que la estrategia de social media empezase a transformarse en un incremento notable de su facturación en dos o tres meses.

Este planteamiento me hizo reflexionar. Y es que yo entiendo que la estrategia de posicionamiento a través de los “social media” tiene un resultado sin duda positivo, pero probablemente difuso y sin duda en un horizonte del medio y largo plazo. Incluso planteando una estrategia agresiva (buscando viralidad de forma descarada, y eso sabiendo que es algo difícil de conseguir), podrían obtenerse determinados niveles de visibilidad, pero que no necesariamente se transformarían en resultados tangibles.

Para mí, la estrategia de una empresa respecto al “social media” tiene mucho que ver con los esfuerzos para construir marca. Los resultados positivos vienen al cabo de cierto tiempo insistiendo en una estrategia coherente, coordinada y consistente a lo largo de los distintos canales de comunicación y sobre todo apoyada en la experiencia real de los clientes. Lo demás son intentos de buscar atajos, fuegos artificiales que en alguna ocasión pueden deslumbrar pero cuyo efecto desaparece enseguida.

Yo suelo desconfiar de los que me ofrecen (en esto y en todo) “resultados milagrosos”. Los esfuerzos en “social media” no son pocos, y tienen un retorno difícil de medir. Por eso, si alguien me dice que va a conseguir resultados tangibles en poco tiempo y con poco esfuerzo, desconfío. Y si alguien me pide eso… no creo que sea honesto decirle que sí.

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