Tras los intensos días de debate entorno a los esfuerzos de la industria cultural por influir en los legisladores en favor de sus intereses, y la reacción airada de miles de personas en internet en defensa de los suyos, me ha resultado bastante refrescante leer este interesante artículo (y su segunda parte) firmado por Javier Candeira.

En él, el autor parte de una tésis con la que creo que, hoy por hoy, es difícil estar en desacuerdo: “En presencia de las tecnologías actuales, la copia privada (masiva, pero privada) es un hecho natural inevitable o, mejor dicho, sólo evitable mediante dos catástrofes: o la vuelta a una sociedad preindustrial o la implantación de un estado policial”. O deshacemos el camino tecnológico andado, o tenemos que poner un policía en cada puerta (física y digital) a vigilar qué hacemos; ninguna de ellas parece una opción ni deseable ni asumible.

Asumiendo que esto es así… ¿qué se puede hacer? Pues empezar a pensar en cómo se puede uno adaptar a este cambio de escenario, en vez de malgastar esfuerzos (con nulas posibilidades de obtener resultados) en evitar que suceda. Como bien expresaba Eduardo “es querer poner una presa al rio mas caudaloso de la historia para que no arrase la central nuclear que está en su ribera sin pensar que si pusieran una central hidroeléctrica tendrían mas beneficios y menos enemigos”. Y yo añado que además, por grande y gruesa que quisieran hacer la presa (y eso sin pensar en su coste), les resultaría imposible contener ese caudal.

Y en realidad el artículo de Candeira va en esa línea de explorar alternativas para aprovechar, en vez de intentar evitar, ese caudal que proporciona el cambio de escenario. Algo de lo que ya hemos hablado alguna vez por aquí, pero que sigue siendo un tema interesante.

Porque al final, lo que ocurre (como en tantos otros sectores y ámbitos) es que el mundo avanza y nos impone, cada vez de forma más dinámica, unos entornos diferentes, desconocidos, que tenemos que empezar a explorar porque las respuestas que antes valían ahora ya no valen. Por supuesto, habrá muchos que pensarán que “antes vivíamos mejor”. Pero éste es un pensamiento inútil, poco productivo. Da igual lo bien que vivieras antes, lo que te tiene que ocupar es cómo hacerlo ahora.

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