16 de Abril, 2010
Abriendo las puertas a los datos públicos
Estos días se celebra el desafío “AbreDatos“, impulsado por la asociación ProBonoPúblico. Una iniciativa muy interesante, que consiste en un concurso “express” (se desarrolla durante sólo dos días) para diseñar una aplicación de servicio ciudadano que haga uso de datos públicos. El objetivo (aparte de que puedan surgir buenas ideas del concurso) es dar visibilidad a una cuestión de fondo aún más relevante: la apertura al público en general de datos públicos.
Como explican en la web, hay dos factores asociados a estas iniciativas. Por un lado, una cuestión de legitimidad: son datos e información que se ha generado con dinero público, y que por lo tanto nos pertenecen a todos. Es de justicia que los ciudadanos podamos tener acceso a ellos, y que podamos usarlos.
Pero además, hay otra cuestión que a mí me resulta incluso más importante. Copio y pego: “la explotación de los datos por parte de la sociedad genera usos creativos y servicios que la administración no tiene capacidad ni obligación de proporcionar, incrementado colectivamente el bien común“. Es decir, si los datos se hacen accesibles al ciudadano (mejor aún si es con plataformas y estándares comunes), es posible que éstos mejoren el uso que la propia Administración puede hacer de ellos, por falta de iniciativa, de recursos, o incluso de creatividad.
Parece que en el ámbito de lo público es algo inexcusable. Ahora bien, ¿podría ser interesante para las empresas como entidades privadas (y por lo tanto ajenas a ese “imperativo moral” del que hablábamos antes) adoptar medidas de apertura similares? Lo habitual en el mundo de la empresa es el celo extremo respecto a la información, cuantitativa y cualitativa. No ya respecto al exterior, sino incluso a nivel interno: que no se enteren nuestros empleados, esto es de mi departamento y de nadie más, “la información es poder”.
¿Y si, por mantener esa actitud, se estuvieran perdiendo oportunidades? ¿Y si los riesgos percibidos de la apertura de información se viesen compensados con creces con la aportación de ideas a cargo de empleados, otras áreas de la empresa, de clientes, de fans de la marca? ¿Y si lo de “abrir datos” tuviera sentido fuera del ámbito de lo público?



2 comentarios
En algunas empresas del mundo de Internet ya existen esas políticas, las APIS no dejan de ser eso, Twitter es un ejemplo, gracias a su Api otras empresas han enriquecido y mejorado la experiencia de uso del producto, una opción en la que todos pueden ganar.
En otros sectores, las franquicias pueden ser algo parecido.
Aunque en ambos casos hay una dependencia total del que provee la información/producto estás en sus manos, es un riesgo.
Tienes razón, las APIS son un ejemplo estupendo. ¿Hubiera llegado a ser Twitter lo que hoy es si hubiese sido “celosa” de sus datos? Posiblemente no. Otros llegaron, usaron sus datos y mejoraron. Colaboración.
Respecto a las franquicias, no estoy tan seguro. De hecho, una de las bases de la franquicia está en “mantener el control”, un esquema muy “de arriba abajo”.
Pero sí, la idea es esa, ver como otras empresas más tradicionales podrían beneficiarse de esa apertura. ¿Y una empresa que por ejemplo facilitase recursos (imágenes, videos, etc.) para que los fans hiciesen sus propios anuncios? Hace poco vi uno de Palm hecho por un fan… mejor que cualquiera de los que había hecho la propia marca.