Cierra la puerta

Estos días se celebra el desafío “AbreDatos“, impulsado por la asociación ProBonoPúblico. Una iniciativa muy interesante, que consiste en un concurso “express” (se desarrolla durante sólo dos días) para diseñar una aplicación de servicio ciudadano que haga uso de datos públicos. El objetivo (aparte de que puedan surgir buenas ideas del concurso) es dar visibilidad a una cuestión de fondo aún más relevante: la apertura al público en general de datos públicos.

Como explican en la web, hay dos factores asociados a estas iniciativas. Por un lado, una cuestión de legitimidad: son datos e información que se ha generado con dinero público, y que por lo tanto nos pertenecen a todos. Es de justicia que los ciudadanos podamos tener acceso a ellos, y que podamos usarlos.

Pero además, hay otra cuestión que a mí me resulta incluso más importante. Copio y pego: “la explotación de los datos por parte de la sociedad genera usos creativos y servicios que la administración no tiene capacidad ni obligación de proporcionar, incrementado colectivamente el bien común“. Es decir, si los datos se hacen accesibles al ciudadano (mejor aún si es con plataformas y estándares comunes), es posible que éstos mejoren el uso que la propia Administración puede hacer de ellos, por falta de iniciativa, de recursos, o incluso de creatividad.

Parece que en el ámbito de lo público es algo inexcusable. Ahora bien, ¿podría ser interesante para las empresas como entidades privadas (y por lo tanto ajenas a ese “imperativo moral” del que hablábamos antes) adoptar medidas de apertura similares? Lo habitual en el mundo de la empresa es el celo extremo respecto a la información, cuantitativa y cualitativa. No ya respecto al exterior, sino incluso a nivel interno: que no se enteren nuestros empleados, esto es de mi departamento y de nadie más, “la información es poder”.

¿Y si, por mantener esa actitud, se estuvieran perdiendo oportunidades? ¿Y si los riesgos percibidos de la apertura de información se viesen compensados con creces con la aportación de ideas a cargo de empleados, otras áreas de la empresa, de clientes, de fans de la marca? ¿Y si lo de “abrir datos” tuviera sentido fuera del ámbito de lo público?

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