Este fin de semana, coincidiendo (imagino que de forma nada casual) con la unificación de marca para todos los productos de Telefónica bajo el nombre de Movistar, la compañía ha saltado a la arena de los “social media” con su cuenta en twitter y su página en Facebook. Un desembarco que, por lo que he podido observar, está bien ejecutado (interacción real con los usuarios, hablando el idioma de las personas y no de las empresas, cierto punto de “desenfado”… he visto que andan por medio los chicos de Territorio Creativo, y seguro que eso ayuda).

Y sin embargo, aun a riesgo de incrementar mi perfil de “gruñón 2.0″, no estoy seguro de que sea una buena idea. Como decía hace un rato en twitter, “creo que no puede usar twitter igual una startup que una empresa con millones de clientes”.

“¿Pero qué dices, hombre?; si no dialogamos porque no dialogamos, si dialogamos porque dialogamos… el caso es criticar”.

No, de verdad que no se trata de “criticar por criticar”. Creo firmemente en que es bueno que las empresas se abran hacia sus usuarios, creo que es bueno que dialoguen con ellos, que les escuchen… pero creo que no es lo mismo una empresa pequeñita, donde el “CEO-o-como-se-llame-el-jefe” es capaz de interactuar con todo el mundo y, gracias a su conocimiento de la empresa, hacerla reaccionar para dar respuesta a lo que le piden… que un mastodonte de cientos de miles de clientes.

Tres razones que pongo encima de la mesa, por supuesto abiertas a discusión:

  • Volumen: twitter es un canal estupendo si te relacionas con unas cuantas decenas o, a lo sumo, unos cuantos centenares de personas. Una vez superado ese número (y es de esperar que en una empresa como Telefónica, con su volumen de clientes, el número de personas que acabe usando este canal será elevado)… ¿cómo haces para mantener una interlocución personal, para escuchar lo que todo el mundo tiene que decir, para gestionar todas sus dudas y solventar sus incidencias? Y si no puedes… ¿qué sensación deparas a quien ha tratado de hablar contigo y sólo le responde el eco?
  • Relación con el backoffice: si las personas a cargo de la cuenta de twitter están por la labor de resolver dudas, gestionar incidencias, etc… necesitan toda la información, y poder activar todos los resortes necesarios desde su posición. En una empresa pequeña con un puñado de personas es sencillo, ¿y en una Telefónica? Obviamente no, se necesita una infraestructura notable, unos canales muy bien construidos, unos procesos muy claros… para que esa voluntad de diálogo e interacción vaya más allá de un voluntarioso “en eso no podemos ayudarte”, “eso no lo sabemos”, “no podemos hacer más”. ¿Van a disponer los que gestionan el twitter de toda esa información y todos esos recursos? Y si la respuesta es sí… ¿por qué no se pone la misma información y los mismos recursos a disposición de todos los operadores del 1004, por ejemplo? ¿Por qué va a ser más fácil “dialogar” con una cuenta en twitter que con un operador?
  • Rentabilidad: desengañémonos, si se han desarrollado mega-CRM’s, si se trasladan los call-centers a otros países, si te atiende una máquina antes que una persona… es porque una atención al cliente personalizada es muy cara; insostenible. ¿Es esperable que ahora se le dé la vuelta a una estrategia de años, y que se asuma el coste de una atención personalizada (como la que se desarrolla en twitter)? Como cliente, ójala fuera así. Pero las circunstancias económicas van a seguir ahí, y dudo que vayan a cambiar.

¿Entonces? Yo creo que la estrategia que ha empezado Telefónica en twitter no es sostenible como canal a gran escala. Pero se me ocurre que quizás no es lo que se pretenda. Quizás el objetivo sea mantener este canal en unas dimensiones pequeñas, asumibles, manejables. Con una atención exquisita por parte de una pequeña “élite” de trabajadores cualificados e implicados (lejos del perfil del operador subcontratado; aunque suponga asumir determinados sobrecostes) para un colectivo relativamente limitado de “iniciados” de quienes se busca no sólo satisfacerles como clientes, sino sobre todo convertirles en “evangelizadores 2.0″.

Insisto: creo fervientemente en la idea de escuchar a los usuarios, de interactuar con ellos, de dar una atención al cliente exquisita. Twitter es un canal apropiado para ello sólo en determinadas circunstancias, y creo que en el caso de Telefónica no se dan esas circunstancias: hoy que apenas han pasado unos días desde su puesta en marcha, y apenas tienen 845 followers, se pueden permitir unas cosas que seguro no podrán hacer con 100.000 (Andreu Buenafuente tiene 135.000, creo que es el más seguido en España).

Si realmente hay voluntad de mejorar la atención al cliente generalizada, más allá de “hacer ruido 2.0″, creo que hay canales (desde la atención en el 1004, a la gestión vía web) cuya mejora es mucho más prioritaria y afectaría a muchos más usuarios.

PD.- No creo que tenga importancia, pero por si acaso: soy cliente de Vodafone en el móvil, y de Telefónica en fijo y ADSL. En el pasado he trabajado en proyectos tanto para Telefónica como para Vodafone.

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