20 de Julio, 2010
Defínete en una frase
Hace poco, mientras intentaba dar con un nombre adecuado para un proyecto que estoy poniendo en marcha, vino en mi ayuda mi amigo Ata Arróspide. Aparte de haber fundado su propio negocio de ropa de bebés, Ata tiene una amplia trayectoria en el mundo del marketing y la creatividad, incluyendo procesos de “naming” como el que yo trataba de sacar adelante.
Su ayuda en el proceso me resultó muy instructiva. A la manera de la partera socrática, me fue guiando y dando sugerencias hasta que llegamos a un resultado satisfactorio.
Uno de los ejercicios que me propuso consistió en definir mi proyecto con una frase. La metáfora que usó es “imagina que estás en un bar con un amigo, te presenta a un tercero, y éste te pregunta ¿de qué va tu proyecto?”. La respuesta no puede ser una parrafada larga, llena de matices y explicaciones. Tiene que ser una frase directa, que condense de forma comprensible la esencia de lo que haces. Más restringido incluso que el famoso “elevator pitch”
En contra de lo que pueda parecer, es un ejercicio difícil. Porque tienes que reducir todo lo que tú ves tan claro en tu cabeza a una única frase y que además se entienda (”si a mí me cuesta entenderte, que me muevo en este mundillo… imagínate a tu madre, por ejemplo”).
El objetivo del ejercicio es obtener los rasgos esenciales de un proyecto (perfectamente aplicable a un negocio, una actividad, una profesión, un cargo dentro de una empresa) y así poder empezar a trabajar en un nombre ajustado a dichas características. Esa misma frase puede servir, si al final elegimos un nombre “poco autoexplicativo”, para reforzar el concepto en la comunicación y transmitir sus aspectos esenciales al público objetivo de forma directa (algo especialmente necesario en esta economía de la atención en la que nos movemos).
Me contaba Ata que había tenido casos en los que, haciendo este ejercicio con varios socios de un mismo proyecto, habían llegado a conclusiones divergentes, demostrando que lo que cada uno consideraba esencial del proyecto no coincidía.
Así que no es un ejercicio baladí. Desde que Ata me guió en este proceso, he venido prestando especial atención a cómo las empresas, los proyectos incluso las personas se presentan. Y es sorprendente el número de ellas que fallan a la hora de autodefinirse. Veo su nombre, veo la frase con la que se acompañan… y sigo sin saber qué hacen. La mayoría de las veces no me molesto en profundizar más, y paso a otra cosa; han perdido la oportunidad.
Y tú… ¿eres capaz de definir tu proyecto (o tu empresa, o tu trabajo, o tu profesión, o tu cargo…) con una sola frase?


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