3 de Diciembre, 2010
Empresas y medios sociales… ¿hasta dónde?
Hoy me ocurrió algo que me hizo reflexionar. Como me suele pasar cada mes de diciembre, me surge la duda de si será conveniente abrirse un plan de pensiones… e hice pública esta duda a través de twitter, como quien se la comenta a un grupo de amigos. El caso es que, después de un rato, recibí una respuesta de @BancoSabadell: “Hola Raúl, ¿Conoces las ventajas de los planes de pensiones? ¿Te podemos orientar? Envíanos un DM con tu número y te llamamos ^JV”
Interesante. Desde el punto de vista del “uso del social media por parte de una empresa”, no se me ocurre que se pueda hacer mejor. Para empezar, tienen una presencia “corporativa” pero que no es “impersonal”, puesto que si uno va a su perfil puede ver a las cuatro personas que están gestionando esa cuenta (identificables además en cada tuit). Tienen establecidas búsquedas por términos relevantes para su negocio (en este caso, imagino que “plan de pensiones”), pero allí donde otros ponen un “bot” (una máquina que actúa de forma automática… todavía recuerdo cuando un día dije que había ‘pescado’ un resfriado y automáticamente retuiteó mi mensaje la revista de caza y pesca @jaraysedal) ellos tienen personas concretas que leen los mensajes, identifican el contexto y la persona que los lanza, y responden de forma personal. Por ejemplo, algo tan sencillo (y a la vez tan de agradecer) como que se molestan en averiguar tu nombre y dirigirse a ti usándolo.
Además, su acercamiento es totalmente pertinente (se ofrecen a resolver tus dudas sobre planes de pensiones cuando tú has expresado estas dudas), respetuoso (nada de echarse encima de cualquier forma a venderte sus productos), ofreciendo un canal para continuar la conversación…
En fin, insisto, me ha parecido un acercamiento impecable. Y sin embargo… no he podido evitar sentirme extraño.
Para mí, twitter (y en general los “medios sociales”) son herramientas de relación entre personas. Cuando uno expresa algo a través de estos medios es como si fueras por la calle contándoselo a un grupo de “amigos”. Eres consciente de que estás en público, que cualquiera te puede oir, pero sigue siendo una conversación que tú estás manteniendo con tu círculo.
En este caso, es como si fueras con un grupo de amigos hablando de esto y lo otro, y de repente te pones a hablar de planes de pensiones… y de no se sabe muy bien dónde aparece una persona muy amable, “holabuenosdías, soy del banco, he oído que tiene usted dudas sobre planes de pensiones… aquí está mi tarjeta, estoy a su disposición”. ¿Pertinencia? Indudable ¿Amabilidad? Toda la del mundo. Y sin embargo… ¿no nos resultaría extraña esta situación? Por muy bien hecho que esté el acercamiento… ¿no resulta ligeramente “violento”?
Quizás sea yo y mi forma de entender esto de los medios sociales. Pero incluso cuando las empresas lo hacen todo bien, sigue habiendo cosas que me chirrían.


7 comentarios
Pues imagínate si todos los bancos y agentes de seguros hicieran lo mismo. No, creo que eso no es hacer las cosas bien
Saludos Raul!
Eso comentaba alguien antes… si cada vez que dices cualquier cosa se te echan encima x potenciales vendedores (muy amables y muy todo, pero con un interés comercial al fin y al cabo), ¿dónde acabaríamos? ¿Necesitaremos una Lista Robinson para twitter? ¿Todos con candadito por si las empresas spammers?
Pero, desde un punto de vista de “estrategia de social media” como viene tratándose habitualmente (todo eso de “la conversación”), ¿qué se le puede decir a una empresa como la del ejemplo? ¿”No converses”?
Como digo en el post, algo no acaba de cuadrar. Igual es que las empresas no nos gustan
Supongo que la idea en Twitter para esas empresas es estar ahi esperando a que sus clientes interactúen con ellos voluntariamente para consultas, problemas, sugerencias, etc.
Pero vamos, que a mi lo de “estrategia social media” me viene grande
Buenas Raúl, si sigues teniendo dudas o curiosidad, si quieres, te lo cuento yo, que no quiero venderte nada y, al menos, soy un conocido!!
Un abrazo.
Yo no sé hasta dónde se puede llegar, confieso que llevo mucho tiempo viendo todo desde la barrera y acabo de empezar a saltarla para participar más activamente.
Pero me da que pensar que si estamos utilizando un medio público sin controlar a quienes nos dirigimos, tenemos que ser conscientes que nos arriesgamos a que quieran conversar con nosotros, ya sean personas conocidas o no. Al fin y al cabo las empresas están compuestas por personas.
Lo importante es, en cualquier caso, hacerlo de una forma correcta, y aquí parece que se han comportado bastante bien.
Javi, no te preocupes. Mis dudas no son tanto “técnicas”, como “metafísicas”… sobre si es la mejor manera de ahorrar o no. Y así llevo 7-8 diciembres
Gonzalo, lo que dices es cierto. La cuestión es que si empezamos a percibir que las empresas “abusan” de ese canal público para abordarnos y nos hacen sentir incómodos, tendremos que pasar al “modo privado” (candadito en twitter, etc.). Por hacer un símil, nuestro número de teléfono también es público. Se publica en las guías. Pero cuando las empresas empiezan a usarlo para llamarnos cada dos por tres a vendernos sus motos, acabas decidiendo quitarlo de las guías, apuntarte a Listas Robinson o directamente dar de baja la línea.
Y aunque está bien que su comportamiento sea correcto (algo que me parece un mínimo imprescindible), eso no da carta blanca. Imagina si a mi tuit hubiese respondido, en vez de un único banco, todos los que hay. Todos muy educados, sí, pero…
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